El inicio del ciclo escolar reactivó una de las problemáticas más severas de Tijuana: el colapso de la movilidad urbana. Calles saturadas, baches y largos tiempos de espera vuelven a marcar las mañanas de miles de estudiantes y padres de familia que intentan llegar a tiempo a sus aulas.
Puntos críticos y riesgos para la comunidad escolar
En planteles ubicados en avenidas de alto flujo, la preocupación no se limita a las tardanzas, sino a la seguridad vial. Marta Cecilia Arévalo Mendoza, directora del Conalep Tijuana II —ubicado frente al puente de La Ermita—, advirtió sobre el peligro que representan las maniobras indebidas de los automovilistas, como las vueltas en “U” prohibidas. Ante esto, la institución solicitó presencia policial en los horarios de entrada y salida.
Como alternativa ante la falta de transporte eficiente para quienes viven en áreas periféricas como la Zona Este, el plantel implementó rutas de traslado propio hacia puntos estratégicos.
Trayectos cortos que se convierten en odiseas
La saturación vial afecta incluso los recorridos más breves. Patricia, madre de un alumno de la Preparatoria Lázaro Cárdenas, señaló que un traslado desde la zona del antiguo Hipódromo hasta la escuela puede demorar hasta 30 minutos en horas pico:
“Las familias debemos salir con mucha anticipación sin tener certeza de cuánto tiempo tardaremos en llegar”, comentó.
Vialidades colapsadas a toda hora
Por su parte, automovilistas locales coinciden en que el regreso a clases acentúa el deterioro de calles e incrementa los tiempos de traslado en arterias clave como el bulevar Cuauhtémoc y la Zona Río, donde el tráfico diario se combina con las filas del cruce fronterizo hacia Estados Unidos.
La combinación de un parque vehicular saturado, obras pendientes y un transporte público deficiente mantiene a Tijuana bajo una constante crisis de movilidad cada ciclo escolar.






(Cobertura gráfica: Border Zoom)
