El mantenimiento de dos desarenadores en Tijuana busca reducir riesgos durante la temporada de lluvias. Las estructuras Johnsito y Pasteje Aviación 1 tienen una capacidad conjunta de captación de 5 mil 460 metros cúbicos y benefician a unos 70 mil habitantes, de acuerdo con el Ayuntamiento.
El alcalde Ismael Burgueño Ruiz supervisó los trabajos de limpieza y desazolve en ambas instalaciones, ubicadas en las delegaciones Centro y Otay Centenario, donde se retiraron residuos sólidos y basura acumulada.
En la colonia Morelos, el desarenador Johnsito cuenta con una capacidad de 3 mil 200 metros cúbicos y beneficia a alrededor de 40 mil personas. La secretaria de Desarrollo Territorial y Urbano, Virginia Vargas González, informó que las labores de mantenimiento se realizan de manera periódica y que el personal regresó a limpiar la estructura apenas 15 días después de una intervención anterior.
Posteriormente, Burgueño acudió al desarenador Pasteje Aviación 1, en la colonia Libertad. Esta infraestructura tiene capacidad para captar 2 mil 260 metros cúbicos y beneficia a cerca de 30 mil habitantes.
El director de Obras e Infraestructura Urbana Municipal, Carlos Gastélum Félix, explicó que este punto es el último de captación de la cuenca antes de que el agua ingrese al sistema pluvial subterráneo que conduce hacia la canalización del Río Tijuana. Su limpieza, indicó, ayuda a reducir el riesgo de desbordamientos que puedan afectar viviendas en zonas bajas.
Durante el recorrido, el alcalde señaló que el municipio cuenta con 33 desarenadores y que se analiza implementar un sistema de monitoreo permanente para identificar a las personas que arrojen basura en estas estructuras y, en su caso, turnarlas a las autoridades correspondientes.
También mencionó que las labores preventivas continuarán ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño, con el objetivo de disminuir riesgos de inundaciones y deslaves durante las precipitaciones.
El Ayuntamiento pidió a la población evitar arrojar basura y residuos en los desarenadores, debido a que la acumulación de desechos puede obstaculizar el flujo del agua y comprometer el funcionamiento de la infraestructura pluvial.













