Cada tarde, entre el ruido de los automóviles y el movimiento de uno de los cruceros más transitados de Tijuana, el sonido de un violín se abre paso. Es Juan Santiago López, quien a sus 67 años continúa tocando en las calles para obtener ingresos y mantener viva la música tradicional de Oaxaca.
Don Juan se instala diariamente sobre el bulevar Gustavo Díaz Ordaz, entre las avenidas Terrazas y Vientos Alisios, en dirección hacia Plaza Carrusel. Ahí, con su instrumento, interpreta principalmente chilenas de Oaxaca, una expresión musical arraigada en la región Mixteca.
Tiene 30 años de experiencia tocando el violín y desde hace aproximadamente cuatro años acude a este punto cuando no cuenta con contrataciones para eventos.
“Los que tengan voluntad me están dando apoyo. Pues ando tocando en la calle porque cuando no hay evento está difícil”, compartió.
El dinero que consigue depende de cada jornada. Hay días en los que reúne entre 100 y 200 pesos, recursos que destina a cubrir necesidades como comida, ropa y calzado.
Don Juan vive solo y pasa las tardes en el crucero, donde además de recibir el apoyo de quienes se detienen a escucharlo, busca encontrar nuevas oportunidades para trabajar con su música.
Su actividad no se limita a las calles. También forma parte de un grupo musical con algunos compañeros, con quienes acude a bodas, bautizos y otros eventos.
“Vamos una guitarra, un violín y ahí estamos trabajando en cada evento”, relató.
Su repertorio incluye chilenas y otras piezas tradicionales de Oaxaca, una música que aprendió y que continúa interpretando mientras busca ganarse la vida.
Así, entre semáforos, transporte público y cientos de automovilistas, el violín de don Juan se convierte cada tarde en una pequeña pausa para quienes pasan por el lugar. Al mismo tiempo, cada melodía representa para él una forma de obtener el sustento y mantener abierta la posibilidad de una nueva contratación.





Fotos: Selene Reynoso / Border Zoom
