Tijuana, Baja California.— Con una misa, un convivio y la entrega de alimentos, ropa y despensas, alrededor de 150 personas participaron en una jornada organizada por la Arquidiócesis de Tijuana para conmemorar el Día Mundial del Migrante y del Refugiado.
La actividad fue encabezada por la Pastoral de Movilidad Humana, a cargo del padre Webert Merilan, y se realizó en la Zona Norte, donde se reunieron personas migrantes, integrantes de la comunidad haitiana y personas en situación de calle que reciben acompañamiento de esta comunidad religiosa.
La celebración religiosa fue presidida por el vicario general de la Arquidiócesis de Tijuana, Israel Ángeles Gil, junto con el padre Webert. Después de la misa, la jornada continuó con comida, música y distintas presentaciones, además de la entrega de apoyos para familias y personas en contexto de movilidad y vulnerabilidad.
Una jornada que busca ir más allá de la celebración
Durante la misa, Israel Ángeles Gil señaló que el Día Mundial del Migrante y del Refugiado representa una oportunidad para generar conciencia sobre las circunstancias que enfrentan quienes dejan sus lugares de origen.
“El objetivo no es solamente un momento, un día, sino que es sobre todo crear conciencia, levantar también nuestra voz y, sobre todo, accionar todo aquello que esté a favor de los hermanos y hermanas migrantes”, expresó.
El vicario general destacó que la identidad de Tijuana está estrechamente relacionada con la migración y recordó que las personas que llegan a la frontera también traen consigo sus tradiciones, cultura y expresiones de fe.
En ese sentido, explicó que la Iglesia mantiene espacios de acompañamiento mediante albergues, parroquias y puntos de encuentro, retomando cuatro acciones promovidas por el papa Francisco: abrir, escuchar, acompañar y acoger.
La comunidad haitiana mantiene un espacio de encuentro
El padre Webert, responsable de la Pastoral de Movilidad Humana, destacó la diversidad de nacionalidades que convergen en Tijuana y el trabajo que se realiza para acompañar a quienes llegan a la ciudad.
“Tijuana es la capital mundial de los migrantes, aquí todos se unen y ahorita formamos una familia”, expresó.
El sacerdote recordó que lleva nueve años trabajando con población migrante y que decidió trasladarse desde Estados Unidos a Tijuana, particularmente ante la llegada de grupos de personas haitianas, con el propósito de brindarles también un espacio para practicar su fe en su propio idioma.
Actualmente, la Pastoral de Movilidad Humana mantiene actividades en Tijuana, Tecate y Playas de Rosarito. En Tijuana, la misa para la comunidad migrante se realiza cada domingo a las 16:00 horas, seguida de un espacio para compartir alimentos y, dependiendo de las posibilidades, otros apoyos.
“Lo que el mundo necesita no es tanto comida, no es tanto dinero, es la humanidad”, afirmó el sacerdote.
Apoyo durante todo el año
Diana de la Rosa, auxiliar del padre Webert, explicó que el acompañamiento no se limita a las actividades religiosas.
Cada jueves se ofrece comida caliente entre las 12:00 y las 13:00 horas, mientras que cada 15 días se distribuyen despensas y ropa entre las familias que requieren apoyo.
Las celebraciones religiosas también buscan adaptarse a la diversidad de quienes acuden, por lo que pueden realizarse en francés, español y criollo haitiano, además de incorporar elementos en inglés cuando es necesario.
En la jornada participaron también la diputada federal Ana Erika Santana, quien habló sobre la colaboración que mantiene desde hace años con la Pastoral, y Noé Martínez, director general de World Vision México en la zona noroeste.
Martínez explicó que World Vision trabaja junto con el padre Webert en actividades dirigidas a niñas, niños y familias migrantes, entre ellas talleres de habilidades socioemocionales y resiliencia, además de pláticas para madres y padres sobre crianza con ternura.
La jornada concluyó con un convivio entre las personas participantes, música, alimentos y la entrega de diversos apoyos, en una actividad que combinó la celebración religiosa con acciones de acompañamiento social.
Para la Pastoral de Movilidad Humana, estas labores forman parte de un trabajo permanente dirigido a personas migrantes y en situación de calle que buscan en Tijuana un lugar para comenzar una nueva etapa.






Fotos: Karen Castañeda / Border Zoom
