Más de 400 bicicletas que habían quedado abandonadas en el desierto de Nevada encontraron una nueva utilidad luego de ser recuperadas y trasladadas a Tijuana mediante una iniciativa binacional que busca convertirlas en herramientas de movilidad y apoyo comunitario.
El proyecto fue impulsado por el Foro Mundial de Bicicletas junto con organizaciones y voluntarios de ambos lados de la frontera, quienes participaron en diferentes etapas para reparar, trasladar y llevar las unidades hasta Baja California.
Durante este fin de semana, grupos de voluntarios realizaron recorridos desde San Ysidro hasta la garita de El Chaparral, donde las bicicletas fueron recibidas para continuar con su distribución en Tijuana.
La movilización también abrió la posibilidad para que habitantes de ambos lados de la frontera se sumaran de manera voluntaria al traslado.
“Creo que es importante que más personas se sumen”, compartió Norma Bravo, una de las voluntarias que participó en el cruce.
Bicicletas llegarán a colectivos de búsqueda
Además de representar una alternativa de transporte, una parte de las bicicletas tendrá un destino particularmente relacionado con la búsqueda de personas desaparecidas.
Alrededor de 50 unidades serán destinadas a colectivos de búsqueda, entre ellos Una Nación Buscándote, con el propósito de facilitar la movilidad de integrantes de estas agrupaciones y apoyar a familias que enfrentan la desaparición de alguno de sus seres queridos.
Angélica Ramírez, presidenta del colectivo, explicó que algunas bicicletas también serán entregadas a menores que quedaron en situación de orfandad tras la desaparición de sus familiares.
Al hablar sobre una de las familias beneficiarias, relató el impacto que ha tenido la desaparición de uno de sus integrantes:
“Dejó de trabajar, desapareció. Dejó cinco niños huérfanos”.
El apoyo busca que las bicicletas puedan convertirse en una herramienta útil para niños y familias que atraviesan circunstancias particularmente difíciles.
Una iniciativa que cruzó la frontera
La llegada de las bicicletas a Tijuana fue posible gracias a la participación de voluntarios que intervinieron en distintas etapas del proyecto, desde la recuperación y reparación de las unidades hasta su traslado hacia la frontera y posterior distribución.
Así, bicicletas que permanecieron abandonadas en el desierto de Nevada tendrán una segunda oportunidad en Baja California, ahora vinculadas con proyectos de movilidad y apoyo a comunidades y colectivos de búsqueda.
La iniciativa también muestra cómo una acción que comenzó fuera de la frontera puede terminar teniendo un impacto social en Tijuana, particularmente entre familias que enfrentan las consecuencias de la desaparición de alguno de sus integrantes.









Fotos: Selene Reynoso / Border Zoom
