El rugido de cientos de motocicletas se convirtió este sábado en música para una jornada dedicada a las sonrisas. Alrededor de 500 bikers provenientes de distintos puntos de California y otros lugares de Estados Unidos llegaron a Playas de Rosarito para participar en una entrega de juguetes que se ha mantenido durante 22 años.
La reunión tuvo lugar en el estacionamiento del Palacio Municipal, donde los motociclistas entregaron regalos a niñas y niños como parte de una tradición que nació hace más de dos décadas y que cada año reúne a integrantes de diferentes clubes.
Martínez, organizador del evento, explicó que los participantes llegaron principalmente desde Los Ángeles y otras ciudades de Estados Unidos. Recordó que su vínculo con Rosarito comenzó desde joven y que, desde entonces, decidió impulsar esta actividad para ayudar a las familias de la ciudad.
“Desde hace 22 años traemos juguetes aquí en Rosarito. Yo viví aquí de joven y les ayudo aquí a toda la gente porque mi suegra no tenía nada y yo los quiero ayudar todo lo que pueda”.
Para esta edición, clubes de motociclistas de cinco estados se sumaron a la iniciativa y consiguieron reunir cerca de 4 mil juguetes y mochilas, además de bicicletas que fueron entregadas durante la jornada.
El organizador agradeció al Ayuntamiento de Playas de Rosarito por facilitar la realización del evento y explicó que el Gobierno Municipal y el DIF colaboraron en la convocatoria y en la organización de los menores que recibieron los obsequios.
Una tradición que une a la comunidad biker
Mark Flores, integrante de uno de los clubes participantes, señaló que la actividad se ha convertido en uno de los encuentros más esperados por los motociclistas, principalmente por la oportunidad de convivir con las familias y compartir un momento especial con los niños.
“Cada vez esperamos este año, porque es bonito regalarle juguetes a los chiquillos y ver las caras felices”.
Flores explicó que los participantes llegan desde diferentes ciudades de California y que son varios clubes los que realizan aportaciones para mantener viva la tradición.
“Venimos de diferentes partes de California, son varios clubs que se meten a participar. Ya tenemos 22 años haciendo esto”.
Para quienes participan, el encuentro representa una de las actividades más significativas del año, pues cada integrante contribuye de alguna manera para reunir los regalos.
“Es el evento más grande y feliz que hacemos”, afirmó Flores.
Aunque el propósito es que ningún niño se vaya con las manos vacías, reconoció que la cantidad de asistentes hace imposible garantizar un obsequio para todos.
Aun así, para los organizadores el verdadero valor de la jornada no está únicamente en la cantidad de juguetes entregados, sino en conservar una tradición que año con año encuentra su recompensa en la reacción de los menores.
“Por la sonrisa de los niños es que lo hacemos”, expresó Martínez.










Fotos: Chris Noyola / Border Zoom
